El aura perdida

Walter Benjamin, un judío que corrió la suerte de muchos al intentar salir de la Francia ocupada en 1940, estableció un concepto, que además de ser uno de los más conocidos de este filósofo, crítico, escritor y un montón de cosas más, nos devuelve la fe en lo profético del pensamiento humano.

English: HOLLAND HOUSE, Kensington, London. An interior view of the bombed library at Holland House with readers apparently choosing books regardless of the damage.
Hollan House, Kensington, Londres, Interior de  librería bombardeada, 
English Heritage, 1940.  

Todos creemos saber qué es el aura, pero ese halo divino, esa nebulosa mágica que envuelve santos y vírgenes, cuenta con alguna que otra acepción más. Eso si, nada que podamos relacionar con la obra de arte.

La primera vez que se nos aparece el aura benjaminiana es en 1931 en el texto Pequeña historia de la fotografía, en  pocas y no muy exactas palabras, antes de que la fotografía se convirtiera en ese medio de reproductibilidad técnica, antes de ser conscientes de ello, existía un aura  “un médium que daba seguridad y plenitud a la mirada que lo penetraba”. De alguna manera, ya auguraba que se nos iba a robar el alma, como en las creencias de algunas tribus primitivas aun sucede. Sería cinco años más tarde, cuando Benjamin lleve el concepto a la obra de arte en el célebre ensayo La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnicadesmontando  la idea de un arte autónomo.  La reproducción traía consigo  la desmitificación del arte, dando lugar a la pérdida de autenticidad, de originalidad, desposeyendo a la obra de su aura, de la brisa de «la aparición única de una lejanía, por cercana que esté» .

La  fotografía y su uso masivo se cargaba de un plumazo la contemplación solitaria, la experiencia estética única y esa especie de revelación divina que la hace exclusiva. Ahora, esa experiencia pasa a formar parte de la comunicación. De lo aislado a lo participativo en su función social, política o educativa. El arte deja de ser privilegio de unos pocos, nacía la cultura de masas.

Memorial a W. Benjamin en Portbou.
Dani Karavan, Memorial a W. Benjamin en Portbou, Girona.
Foto de Jorge Varas en Ars operandi  

A este respecto también tendría mucho que decir otro de los grandes Theodor Adorno  esperaba a Benjamin en Estados Unidos. Su amigo nunca llegó, pero uno de los más  famoso  debates  sobre estética sobrevivió. El tema tiene mucha enjundia, así que, continuará…

Imágen destacada: Walter Benjamin en Malsalvaje

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